Comparativa práctica entre tubos de extensión y anillos de inversión
por Carlos Villanueva Calasanz



El aficionado a la fotografía que disfruta de su cámara réflex explora, a través de su visor, un mundo de posibilidades que a lo largo de los últimos tiempos le ha dado la oportunidad de pasar por varias etapas. Del mundo del blanco y negro al color, de la película al digital, del gran angular a la macrofotografía. Muchos de nosotros tenemos aún antiguos objetivos de cámaras de película que han pasado al olvido cuando hemos adquirido una réflex digital pero ahora, el mercado nos ofrece muchas alternativas para adaptar esos objetivos a cuerpos de cámaras digitales. La variedad y combinación de estos elementos pueden ampliar unas posibilidades que nos sorprenderían.

En éste artículo se muestra una comparativa entre el objetivo digital ZUIKO 40-150mm 1:4-5.6, y los objetivos tradicionales PENTACON 1.8 /50 mm y el SIGMA 1:2.8/28 mm. Éstos últimos adaptados a un cuerpo OLYMPUS E-510 mediante un anillo inversor. El 50mm tambien se ha podido usar sin invertir utilizando un adaptador de rosca M42 a 4/3.

La elección de un objetivo diferente al que se vende con el cuerpo digital no es otra que el poder regular la apertura del diafragma. Los objetivos tradicionales nos posibilitarán manejar la profundidad de campo a través de dicha apertura. Estos objetivos son una alternativa económica que ofrece bastante calidad si elegimos focales fijas y valores de luminosidad elevados.

Todas las exposiciones están tomadas en las mismas condiciones mediante un control de variables común: una fuente de luz de 60 vatios y un trípode. Los resultados pueden verse en la imagen de abajo que tiene posibilidad de ampliarse y moverse a voluntad con los controles que tiene debajo.


Las conclusiones a primera vista son:

En cuanto al factor de ampliación:
Desde la primera fotografía (arriba-izquierda) con una focal de 150 (equivalente a 300 mm en fotografía de 35 mm) a la última (abajo a la derecha) tomada con un 28 mm invertido más tubo de extensión de 65 mm van aproximadamente unos 40 aumentos. Un objetivo de 50 mm invertido con tubo de extensión de 65 mm equivale a un 28mm sin tubo (foto 12-13)

En cuanto a la profundidad de campo:
Es más complicado enfocar con un 28 que con un 50 mm invertido. En el ejemplo del lápiz, y tratándose de un objeto plano (bidimensional) ya se aprecia la falta de nitidez. Cuando se fotografía cualquier objeto tridimensional se produce una difracción de la imagen (borrosidad en la periferia del punto de enfoque).

Sin embargo, cuando salimos al exterior, y sin realizar una gran inversión se puede tomar fotografías de gran belleza y color jugando sin mucho margen con la apertura del diafragma.

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Fotos tomadas con el 50 mm invertido sin tubo de extensión.


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Fotos tomadas con el 50 mm invertido con tubo de extensión de 35mm.


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Fotos tomadas con el 50 mm invertido con tubo de extensión de 65mm.


La siguiente comparativa es entre una focal de 150 mm y un 50 mm invertido con tubo de extensión de 65 mm más un 28 mm invertido. Con esto vemos la enorme diferencia entre un extremo y otro en cuanto a aproximación con los elementos que disponemos. El anclaje entre los dos objetivos se ha realizado de forma provisional y casera (con cinta americana).

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Ahora bien cuando queremos aumentar la profundidad de campo cerrando el diafragma nos encontramos con falta de luz, (tampoco es que tengamos mucho margen la apertura puede rondar entre F5.6 a F11). La mejor solución suele ser la más cara que es usar un flash anular o un flash potente con reflectores, pero el problema tambien puede resolverse con una solución casera y económica. Existen en las tiendas de veinte duros una linternas que se acoplan en la frente (tipo minero) que producen una luz muy blanca por ir provistos de diodos leds y que nos permite mejorar la calidad de las tomas. Con tres linternas se fabrica rápidamente un “flash anular fijo” regulable en potencia al llevar un interruptor que dan tres intensidades de luz. Aquí tenéis unos ejemplos.



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Comparativa de exposición entre una focal de un 50 mm con tubo de extensión de 65 mm sin y con iluminación


A primera vista la toma de la izquierda tiene más saturación de color pero si ampliamos podemos observar que la de la derecha tiene más detalle y nitidez, además las tres linternas no ocupan mucho espacio en la bolsa de la cámara y nos permite trabajar a velocidades más rápidas, evitar coger el trípode y enfocar mejor.

El enfoque, con la técnica del objetivo invertido, varía con respecto a la convencional. No hay que girar el objetivo en función a los metros entre el objetivo y el objeto, sino, fijarlo en infinito y avanzar o retroceder con cuerpo y objetivo hasta alcanzar en la zona seleccionada la nitidez deseada. Con un trípode se puede regular altura y dirección pero no acercamiento.

En la comparativa del lápiz (objeto inerte y plano) con la ayuda de un trípode y con dificultades de enfoque se perdía calidad en las tomas, cuando éstas condiciones se trasladan a otros objetos tridimensionales podéis ver el resultado

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Fresa y cactus tomadas con 50 mm invertido

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Flor y dorso de la mano tomada con 50 mm invertido y 65 mm tubo extensión

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Fresa y mariquita tomada con 28 invertido e iluminación de fabricación propia.



Cuando se fuerza mucho la magnificación se aprecia pérdida de calidad en la imagen. Hay que buscar el punto medio como decía Aristóteles.
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Espero, con estas muestras, haber generado cierta inquietud y curiosidad a los aficionados a la fotografía.

Artículo cortesía de CARLOS VILLANUEVA CALASANZ para FATUARTE.