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Coleccionismo
Coleccionar objetos relacionados con la fotografía tiene
muchos atractivos. La fotografía reúne en distinta
medida conexiones con el arte, la ciencia, la técnica, la
industria, y algo o mucho de historia depende de cómo se
mire. Existen tan variados artículos y de valor tan diferente,
que es posible encontrar la especialidad deseada para cada tipo
de coleccionista.
Aunque he podido reunir algunas copias originales de fotos tomadas
a principios del siglo XX, e incluso tengo algunos negativos de
cristal de buena calidad, lo cierto es que no me atrae este tipo
de coleccionismo. También reconozco que para obtener copias
realmente interesantes, hay que desembolsar una estimable cantidad
de dinero, y lo que es más difícil, hay que estar
metido en el mundillo y conocer muy bien lo que se está comprando.
Tampoco me atraen los artículos demasiado viejos o casi
históricos, que tienen su mejor sitio en las vitrinas de
coleccionistas o museos.
Reconozco que tengo debilidad por las cámaras
clásicas, pero siempre más interesado en su uso, que
en su acabado, estado estético, o en su valor de ejemplar
único. De esta forma, permanezco alejado de las piezas con
las que más se especulan, y he conseguido vencer la tentación
de comprar alguna Leica, Contax, Nikon y Canon. Por el contrario,
el bajo precio de las cámaras rusas, me ha permitido familiarizarme
con ellas, e incluso atreverme a ajustarlas y repararlas, sin temor
a tirar un montón de billetes a la basura. Alguna de ellas,
mediante el meticuloso trabajo de un artesano, han pasado a convertirse
en replica
de alguna otra más codiciada, y de paso a una vitrina.
 
También me gustan la Exaktas y las cámaras de fuelle
de medio formato. En este caso, ante la dificultad de encontrar
buenas Ikontas, he encontrado muy buenas Ensign y Mockbas, que son
perfectas para el medio formato asequible. Aún así,
reconozco que hay gran diferencia de acabado con las de las grandes
marcas, como la Mamiya-6 de la foto, que enfocaba moviendo el plano
de la película.

En cuanto a las reflex de doble objetivo, también denominadas
TLR (Twin Lens Reflex), es inevitable sentir atracción por
las codiciadas Rolleis, Roleiflex y Roleicord, pero hasta el momento
me he contentado con las Yashica, y Lubitel. Tienen fama las Minolta
Autocord que estaban a buen precio, pero sólo por esos comentarios
en internet, cada vez son más difíciles de encontrar.
Otra opción que tengo que probar son las Meopta Flexaret
que se fabricaron en Checoslovaquia y creo que no son muy apreciadas
por los coleccionistas.
Dónde realmente he tirado la toalla es en las cámaras
que usan película en rollo formato 127. Prácticamente
no se encuentra película. Sólo EFKE tiene una de blanco
y negro de ISO 100. No entiendo como un formato tan práctico
cayó en desuso. El tamaño de las cámaras es
mucho más pequeño, y la película es todavía
mucho mayor que la de 35mm. Si no fuera por eso no dudaría
en tener alguna Baby Rollei o una Yashica-44. Sólo tengo
una Welta Gucki, que es francamente pequeña, para un negativo
de 4x6,5cm (¡Casi tanto como el de mi Pentax-645!).

Se aprende mucho usando cámaras clásicas, y aunque
parezca mentira pueden tener algunas ventajas frente a las modernas
cámaras llenas de electrónica y automatismos.
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